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Publicado el 21 de Diciembre de 2009
Ayer regresé a Miami después de una semana de estar fuera del país y visitar Argentina. Cada vez que viajo tengo un impulso y la necesidad de escribir sobre lo que veo y creo que está sucediendo en América Latina; muchas veces no lo hago porque es difícil opinar sobre lo que sucede en un país, sin haberse criado allí, simplemente porque lo primero que la gente dice es: Usted no puede hablar porque es un extranjero y no tiene derecho a opinar. Estoy totalmente en desacuerdo con esa apreciación, pero para evitar confrontaciones la mayoría de las veces no lo hago.
Hoy es diferente, porque voy a opinar y dar mi parecer sobre el país que me vio nacer y al cual le dediqué 25 años de mi vida.
Lo primero que pensé a mi regreso fue: ¿Será que en mi país se acabo la democracia y no nos dimos cuenta? A primera vista y sin pensarlo mucho, la respuesta seria NO, vivimos en democracia porque no hay un gobierno militar y dictador que reprime a la gente y mata primero y pregunta después,
pero luego , si lo pensamos y analizamos más en detalle, nos damos cuenta de tantas cosas que están sucediendo, que tuve que elegir solo algunos de los más de veinte episodios que podría mencionar para que juntos analicemos si será posible que ya no se vive en democracia en Argentina y en muchos otros países de la región.
El primer día de mi llegada, tuve que tomar un taxi para ir a encontrarme con unos clientes en mi oficina de Buenos Aires en la zona de Puerto Madero, un viaje que normalmente dura 30 minutos, tomó 90, y simplemente porque unos jóvenes que son el futuro del país, atacaron el Congreso por orden de un jefe de traje y corbata que les da la orden y ellos ejecutan sin siquiera analizar si esta bien o mal lo que hacen. Obviamente esa gente no trabaja y vive de este jefe que les da su sueldo cada semana, rompieron todo lo que pudieron, cerraron el tránsito y pararon a Buenos Aires completo. Todo esto avalado en su derecho a expresarse libremente en cualquier democracia. Ahora analicemos: ¿quién paga todo eso que rompieron? Los vecinos de la zona, que trabajan todos los días y esperan que el dinero que pagan en impuestos se use para mejorar la zona y la seguridad, pero se usa para arreglar lo que rompen esos jóvenes confundidos. Después me pregunto: ¿en dónde queda MI derecho y el de toda persona de bien que quiere transitar por la zona para ir a trabajar? Suponiendo que esos jóvenes tienen derecho a expresarse salvajemente, y sin duda lo tienen porque si no, la policía no permitiría que lo hagan, ¿el resto de la población no tiene derecho a transitar libremente? Ahí me surge la primera duda de si se vive en democracia en Argentina. De estos ejemplos tengo unos seis más, pero por cuestión de espacio no los puedo mencionar. Aclaremos que la mayoría de los cortes de calles que he visto fueron respaldados por la presidenta del país. En este tema habría que revisar la Constitución y ver si un presidente tiene autoridad para prohibirle a la gente que vaya a trabajar o transitar. Luego, llega el tema de la inseguridad, en donde los presos son los ciudadanos de bien que trabajan todos los días y tienen que soportar todos estos atropellos que son motivados por el propio gobierno. La gente de bien y trabajadora vive presa y temerosa las 24 horas del día, y los delincuentes, vagos y sin moral caminan libremente por la calle. ¿En dónde quedó el derecho a vivir en armonía y libertad para toda esa gente de bien? Será que esta gente no le importa el concepto de un presidente mexicano del Siglo XIX Don Benito Juárez, cuya famosa frase era EL RESPETO AL DERECHO AJENO ES LA PAZ.
Luego vemos a la impresentable Sra. Bonafini (madre de plaza de Mayo) abrir la boca y hacer quedar mal en todo el mundo a todos los Argentinos, insultando y atropellando a los ciudadanos Bolivianos por pedir justicia por la muerte de un compatriota muerto por un error de la policía, este tema si me supera; ¿cómo una madre que supuestamente perdió a su hijo de la misma forma, puede cometer semejante atropello? Así como no es válido que maten al hijo de esta Señora por simplemente ser comunista, tampoco es válido que se mate a un extranjero por ser pobre, y que esta Señora en vez de apoyar esta causa justa, la condene, por el sólo hecho de apoyar al gobierno que le paga un sueldo por hablar bien de ellos. Lo que ella hace es tan condenable como lo que hicieron los militares con sus hijos, por lo tanto ella es igual a esos represores, por lo que, en mi opinión, debería sacarse el pañuelo blanco y ponerse las botas negras.
Seguimos... en una democracia real como la que se vive en EE.UU. y los países del primer mundo, cualquiera puede opinar sin esperar represalias, pero lamentablemente esto tampoco sucede en Argentina, en donde si usted opina o dice algo que al gobierno no le conviene, puede estar seguro que tendrá represalias. Si no lo cree, pregúntenle al Diario Clarín, a la gente del campo, a la oposición al gobierno, a las radios, y a Juan Martín del Potro, que después de ganar el torneo abierto de tenis de EE.UU, se dice que lo llamaron del gobierno para sacarse la foto con la Presidenta, y el siguiendo sus principios, su honor y el respeto a sus padres, respondió que muchas gracias pero que no le parecía conveniente ya que su padre es un hombre de campo y no era el mejor momento para esa foto. A los pocos días y de casualidad llegaron inspectores al campo del padre del tenista y auditaron la empresa y obviamente encontraron irregularidades que sin duda interferirá con el desempeño de la empresa y muchos empleados pueda que queden sin trabajo, pero ese detalle al gobierno los tiene sin cuidado, ya que la venganza y odio es más fuerte que el deber con su pueblo.
Una vez más, es posible que piense que éste no es un tema del que yo deba escribir porque esta fuera de mi especialización, pero le respondo que sí es un tema del que debo escribir porque en mi conciencia cívica, es IMPOSIBLE seguir con mi afición por colaborar para que la gente viva mejor en su vida personal y financiera, si seguimos permitiendo estos atropellos que serán responsables de futuros gobiernos con las mismas cualidades que se irán enfatizando cada vez más y llevará a toda América Latina a acercarse cada vez más a África que a Europa o Estados Unidos.
Ciudadanos Argentinos, dejen de vivir pensando que mientras a mí no me toquen todo está bien, porque hoy sí le está tocando a usted y es posible que no se dé cuenta. Si le interesa, invierta veinte minutos de su tiempo y aplique la ley de la anticipación y analice en que país vivirá usted y sus hijos dentro de sólo diez años, y tal vez si todos lo hacen, lleguen a descubrir a un empresario con cualidades suficientes para ser el próximo presidente de país, y comiencen a recuperar la nación que tenían y a jugar de igual a igual con países como Chile y Brasil que se están alejando cada día más con su crecimiento económico indiscutible. Este último tema da para una columna aparte, pero solo les diré que también analicen por qué estos dos países crecen y Argentina y el resto de América Latina NO. Créame que me estoy atando las manos para no darle mi opinión sobre este tema.
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