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Publicado el 12 julio de 2010
Mientras escribo este artículo, el Mundial todavía no ha terminado, falta el domingo la gran final, pero veo que tres países de América Latina, ya ganaron el Mundial… ¡Felicidades a Perú, México y Colombia por su victoria! Suena cínico, ¿verdad? Lo es. Me costó mucho decidir escribir este artículo porque pensaba, ¿qué tengo de positivo para decir y que sirva a los lectores? Realmente creo que tal vez abra los ojos a algunos y como consecuencia, consigamos una sociedad mejor.
Yo recuerdo que ni en el año 1986 cuando Argentina salió campeón en México, estuve tan contento como están muchos sudamericanos por sólo ver perder a Argentina.
Hace muchos años, alguien a quien yo aprecié mucho me dijo:
Entre más conozco a la gente, más quiero a mi perro… qué sabio era este señor que me llevaba más de 50 años y sin duda había vivido suficiente para hacer esa apreciación que yo no entendí en esos años. Pensé que era un huraño sin sentimientos que la vejez lo había amargado, pero me equivoqué.
En estos más de tres años, he escrito de muchos temas y dentro de mi estilo, considero ser un tanto objetivo y no veo banderas al momento de felicitar u opinar duramente sobre algo o algún país. Hay muchos ejemplos de esta trayectoria. Puede leer mis artículos y encontrar notas de felicitaciones al mejor presidente que tuvo América Latina en mucho tiempo, el Sr. Uribe. Lo mismo sucede con México, mi país predilecto cuando puedo tomar vacaciones y en donde tengo el honor de tener una importante cantidad de clientes y amigos. Y así sucesivamente Perú, Costa Rica, Chile y Venezuela... Luego, en varias ocasiones escribí sobre mi país natal y critiqué al gobierno, a los políticos; y el 3 de Noviembre del 2008 comenté que era vergonzoso que la AFA o mejor dicho, el Sr. Grondona (el Fidel Castro de Argentina) hubiera elegido a Maradona como técnico y que el deporte se había contaminado como la política y como resultado veríamos los mismos fracasos que hoy vemos en la economía y política de Argentina. Ese comentario me costó muchas críticas de compatriotas que me dijeron que yo no sabía nada de futbol y a lo que respondí que tienen razón, pero que Maradona no es técnico y que cuando lo intentó fracasó; que no se confundan con que un buen jugador puede ser buen técnico porque no necesariamente es así. Resumiendo, dije: veremos en las eliminatorias… Argentina llegó al Mundial de suerte y con un gol de Palermo de cabeza contra Perú, el cual Maradona festejó como si había ganado el Mundial, tirándose al piso. En ese instante me dije: estamos peor de lo que yo pensé. Luego, el 7 de junio del 2010 escribí mi artículo semanal en el que anticipé este desenlace y que ojalá al final del Mundial deba admitir ante todo el mundo que me había equivocado con mi predicción, pero lamentablemente no fue así.
Más tarde llegó el Mundial y Argentina ganó todos los partidos fáciles y que me atrevería a decir que se ganaban hasta jugando sin técnico por la calidad de los jugadores, pero cuando tuvieron el primer partido con una selección que sabe de futbol perdieron por goleada, y lo más grave de todo esto es que Maradona no tuvo o tiene la dignidad que tienen la mayoría de los técnicos cuando fracasan que es renunciar. Mientras escribía este articulo hice un descanso para ver el partido que España le acaba de ganar a Alemania y realmente si después de este partido, Maradona no renuncia por vergüenza, o la gente no le pide a gritos que se vaya, sentiré una gran desilusión. Alemania ni figuró en la cancha y fue anulada por España. Tal vez usted estará de acuerdo en que no tiene mejores jugadores que Argentina, pero sí tiene un director técnico real que no hizo que sus jugadores jueguen en otra posición a la que están acostumbrados y no jugó con cinco delanteros, sólo por improvisar; y obviamente hizo los cambios lógicos y necesarios que Maradona no hizo simplemente por orgullo propio.
Hoy reconozco que si es un día triste, pero no porque mi equipo perdió. Uno debe vivir de sus propios triunfos y no de los triunfos ajenos. Es un día triste porque siento pena en ver a tanta gente de casi toda América Latina festejar la derrota ajena. Considero que el hambre de triunfo que no llega, hace que la gente disfrute la derrota de esos países que siempre sobresalen como Argentina, en la mayoría de los deportes. Lo invito una vez más a reconocer los aciertos y hacer honor a quien honor merece. Cambie la envidia por la admiración en cualquier campo de su vida.
Que algunos mexicanos se enojen en desahogo colectivo y sientan hasta odio porque perdieron de nuevo con Argentina, es igualmente inútil a que yo me enoje con Alemania porque nos ganaron de nuevo. Alemania jugó mejor y hay que reconocerlo. Esa apreciación errónea de enojos en contra de terceros, si se vuelca a la vida cotidiana, puede y hace mucho daño, por lo tanto hay que tratar de ser objetivos y saber buscar el real responsable de nuestros fracasos.
Luego usted dirá, ¿a qué viene al caso hablar de Perú y Colombia, si ni siquiera fueron al Mundial? Simplemente porque ellos también disfrutan de la derrota ajena, lo cual es más fácil que disfrutar la victoria. Creo que vi casi todos los partidos del mundial en donde jugaban nuestros países, y en su respectivo momento le fui a cada uno de ellos, y algunas personas me decían cómo le podés ir a Chile si ellos nunca le irán a Argentina. Con esa actitud no se construye nada. Si los músicos argentinos pensaran como vos, no hubiesen sido los primeros en hacer un concierto para ayudar a los afectados por el terremoto, pensando que Chile ayudó a Inglaterra en la Guerra de las Malvinas y los ingleses ni dieron muestra de preocupación por lo sucedido. Todo en la vida es cuestión de actitud.
Igual sucede con Perú y Colombia. Cuando le preguntas a ellos por qué no les gusta que gane Argentina, responden, “porque son insoportables cuando ganan”… pero se olvidan que cuando Perú le gana a Argentina festejan tres días y ni hablar del caso en que los colombianos, después de 10 años, siguen festejando el famoso 5 a 0 que en resumidas cuentas no significó nada, ni siquiera una Copa América o una clasificación, pero la disfrutaron como si hubiesen ganado una Copa Mundial. Así que creo que hay que mirar para adentro antes de mostrar frustraciones, envidias y actitudes que no enriquecen a nadie.
Me da pena admitirlo, pero hay días que comparto aquella frase, cuanto más conozco a la gente más quiero a mi perro. El que muchos conocidos me hayan demostrado su lado débil, me entristece porque así como se alegran por un fracaso en un partido, seguramente se alegren en cualquier otro fracaso o situación difícil que uno pueda tener en la vida. Lamentablemente esto ilustra otra realidad que es mejor estar SOLO que mal acompañado y es sano alejarse de gente tóxica.
Ojalá este articulo haga reflexionar a mucha gente y comiencen a disfrutar de cuando la gente está alegre y no cuando está triste. Ese cambio puede que resulte en una mejor vida para usted y sus seres queridos.
Para finalizar, les digo a mis compatriotas que no estén tristes, porque Argentina tiene revancha cada cuatro años. Así que es sólo cuestión de tiempo y a disfrutar cada partido que se gana, ¡que para eso es el alma colectiva del fútbol!
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FUERZA ESPAÑA!!! ESTAMOS CON USTEDES!
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