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Publicado el 8 de Marzo de 2010
La semana pasada tuve la oportunidad de dar una charla para unos 260 estudiantes universitarios. Todos ellos descendientes de familias latinas o inmigrantes latinos de primera generación. Un mes antes de la charla, se les envió la invitación con una pequeña reseña mía; en la que sugeríamos que leyeran la mayor cantidad de mis artículos semanales posibles, para que se familiarizaran antes del evento con el expositor, y para que completaran un cuestionario con los temas de los que más les gustaría hablar y desarrollar. Más del 50% respondió que le interesaba mucho hablar de inversiones, y por esta razón es que hoy vuelvo a escribir sobre este tema.
Fue una charla de más de tres horas que resumiré en este artículo. Lo primero que comencé diciendo es que un buen inversionista se hace y no se nace. Mucha gente cree que se nace, simplemente porque si el padre o la madre han sido buenos inversores entonces el hijo hereda sus dotes. Se concluye a mi parecer erróneamente que viene en los genes, pero no es tan así. Mi hipótesis es que el hijo es tan bueno o mejor inversionista que los padres, simplemente porque en casa desde pequeño se le enseñó, primero de la importancia de ahorrar y luego de la necesidad de invertir bien, independientemente de lo que sea en su vida y de lo que aprenda en la escuela. Una vez que el niño, entiende y lleva esta importante información al subconsciente, se debe hace mucho más fácil, que el joven sienta interés por las inversiones y tome más decisiones acertadas.
Algunas veces lo peor que le puede pasar a un niño o joven es tener excelentes notas en la escuela y hasta ser considerado más inteligente que el resto, a lo que se le llama en Estados Unidos (Gifted). En esas instancias los padres y el mismo joven creen que ya se tiene el futuro asegurado y que sólo deben esperar que termine su carrera universitaria para comenzar a disfrutar de la vida y tener mucho dinero. Las estadísticas en diversos planos y culturas han demostrado que no es así necesariamente, ya que muchas veces un porcentaje de esos alumnos modelos, terminan trabajando doce horas al día para una buena empresa con un buen sueldo, pero nunca les permite llegar a la libertad económica y entran en el ciclo vicioso del que pertenece el 90% de la población, en el que viven endeudados y sin poder independizarse. Ser esclavos de su profesión se transforma en un hecho, y lamentablemente en muchos casos nunca llegan a saber lo distinta que hubiese sido su vida si hubiesen invertido tiempo en aprender a invertir y a manejar su dinero.
Todo esto expresado, puede sonar negativo e ir en contra de mi misión de motivar a la gente para vivir mejor. Piense que lo veo como necesario ofrecer estos antecedentes para que se entienda la importancia que debe darle a este tema, usted como padre, madre o estudiante.
Durante la charla un joven me preguntó si yo tenía más dinero que Emilio Estefan. Me dio mucha risa la pregunta y le respondí: Yo no se cuánto dinero tiene Emilio, pero si sé que posiblemente no tengo ni el 10% de la fortuna de los Estefan, pero entiendo su mensaje y me gusta su pregunta. No hace falta ser la persona con más dinero en el país para hablar de inversiones, y el que alguien tenga más dinero, no siempre significa que sepa más del tema o que quiera impartir ese conocimiento. Me atrevería a pensar que cuanto más dinero alguien tiene, menos tiempo o interés presta en entrenar a otros en el mismo campo y crear posibles competidores. Obviamente para que alguien pueda hablar de inversiones, primero debe convertirse en inversor y demostrar que sabe lo que hace, luego si tiene más o menos dinero que otro inversor es secundario.
Usted no debe buscar a un mentor por la cantidad de dinero que tenga, sino con un criterio de buscar a la persona que haya cumplido las metas que usted quiere cumplir y que le inspira confianza porque puede demostrarle que hizo el dinero sabiendo invertir sus utilidades. Dudo que alguien que ha heredado fortuna o ha tenido un golpe de suerte tenga algo más que enseñarle. Yo personalmente pagaría por poder compartir un día con El Sr.Estefan, sin duda seria una excelente inversión que me haría recuperar y multiplicar el dinero invertido. Yo le aconsejo que busque a alguien que esté dispuesto y SEPA enseñarle paso a paso qué hacer según sus circunstancias y metas en la vida. Conozco a mucha gente con mucho más capital que yo, y es sorprendente ver que no saben mucho de inversiones, y en el camino han perdido gran parte de su patrimonio por culpa de esa deficiencia y mayormente por no saber elegir a los asesores adecuados que los ayude a mantener y aumentar su patrimonio. En otras palabras, piense que su entorno comercial es tan importante como sus estudios y conocimientos. Muy seguido suelo decir en mis seminarios, cuando me hacen preguntas parecidas a la de este joven, pero en otros aspectos, como mi vida personal, o si siempre estoy motivado y positivo etc., les digo: Hasta el mejor médico del corazón puede morir de un infarto... y eso no los hace malos médicos.
Es de conocimiento público que más del 70% de los millonarios, llegaron a su meta gracias a cómo invirtieron el dinero ganado con su trabajo. Es muy difícil hacerse millonario sólo trabajando una jornada regular. Debe aprender a tener la conducta de ahorrar, y saber cuándo arriesgarse e invertir. Una de las tantas diferencias entre un millonario y un empleado es que el millonario no tiene miedo a cometer errores o malas inversiones, mientras que los empleados a sueldo fijo tienen por lo general un pánico al riesgo de perder el cheque seguro y a cometer equivocaciones. Sin malas inversiones, sin errores, sin riesgo, nunca aprenderá a ser un inversionista profesional y triunfador. Lo importante es aprender de los errores para que no vuelvan a ocurrir. “Recuerde que si consigue ser un buen inversionista, el dinero trabajara para usted en vez de que usted trabaje para el dinero.
El consejo más sencillo para los jóvenes fue comenzar a ahorrar una parte de lo que ganan cada mes, sin excusas o excepciones. No importar lo que usted gana, debe empezar a ahorrar 10% de su sueldo cada mes. Si gana $2500.00 mensuales piense que ganó $2250.00 y verá que ese dinero le rendirá lo mismo que los $2500,00.
Si necesita ayuda para entender esto, le sugiero que haga lo siguiente: en los próximos tres días, cada vez que ponga su mano en su bolsillo para pagar algo, anótelo en una hoja. Al cuarto día revise el detalle de los gastos y verá con sorpresa que hay muchos gastos que fueron innecesarios. El café de la mañana, el aperitivo, la soda extra, almuerzo, esa camisa nueva, ese juguete extra, esa comida rápida con la familia, esa visita al centro comercial, esos tragos con los amigos, ese teléfono nuevo, etc. Aprenda a apretarse el cinturón. Es un hábito como cualquier otro.
Sé lo que está pensando y no porque sea vidente, sino porque en los seminarios he escuchado toda clase de excusas cuando llegamos a este tema y mi respuesta es: Puede hacerse el café en su casa, lo mismo con el almuerzo, tener cinco camisas en vez de seis, no le cambiará nada, ese juguete adicional contrariamente a lo que usted cree cuando lo compra, le está haciendo daño a su hijo, (muy largo de explicar por este medio) esas visitas a MC Donald’s son incesarías para su bolsillo y para la salud de sus hijos, si su teléfono funciona, cuál es la necesidad de cambiarlo cada doce meses, y para finalizar con este ejemplo, el centro comercial es para un futuro millonario como lo que significa la botella de vino para el alcohólico. Los centros comerciales son los principales responsables de la situación económica del 95% de los trabajadores. Me animo a decirle aún más, si usted no visita un centro comercial por los próximos cinco años y pone todo ese dinero que gasta hoy en una cuenta de ahorros, ¡es posible que no necesite ir a mis seminarios para mejorar su estado financiero! Si a esto le suma el dinero que gasta en comida rápida o en restaurantes podrá llegar a un nivel de ahorro sumamente alto antes de los 65 años sin haber hecho nada más.
Sigo creyendo saber lo que usted está pensando... pero sin sacrificios no hay resultados y, recuerde algo clave, es preferible sacrificarse unos años de nuestra vida, a vivir sacrificado toda la vida. Podrá venir a 100 seminarios, comprar 200 CD de superación personal, pero si no comienza a gastar menos de lo que gana, le será imposible cambiar su vida y la de sus seres queridos.
Una vez que consiga llegar a esta meta elemental, podrá comenzar a invertir y a edificar un futuro brillante, comprenda que la educación es necesaria y es indiscutible que debe terminar la universidad, pero debe ir de la mano, con la educación financiera que la escuela por lo general hasta ahora no le enseña y está en usted aprenderla, si quiere una vida de excelencia.
Le dedico este artículo a todos los jóvenes que compartieron una tarde conmigo, y humildemente les garantizo que si recuerdan cada día la charla que tuvimos, llegaran a ser parte del 10% de la población que vive como todo ser humano debería vivir. ¡Nos vemos en la cima!
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