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Publicado el 1 de Febrero de 2010
Estimado Sr. Presidente Barack Obama:
Ayer, miércoles 27 de enero de 2010, escuché y vi por televisión su primer informe presidencial y decidí escribirle esta carta abierta.
Comienzo reconociendo que hasta ayer, tenía muchas interrogantes sobre usted y su capacidad de gobernar a una edad un tanto joven y sin mucha experiencia. De hecho, no voté por usted.
Anoche, todas esas interrogantes que tenía se esfumaron, y hoy creo que el pueblo estadounidense hizo muy bien en haberlo elegido. Sería interminable nombrar todas las cosas que me gustaron y que comparto de su discurso, pero sin duda, las más importantes para mí fueron la transparencia con la que habló, el deseo y el conocimiento de la necesidad de unión de todos los partidos políticos sin importar banderas, así como la humildad para reconocer errores y pedir ayuda a terceros, cuando estos tienen algo que aportar al crecimiento del país. Sin miedo a equivocarme, estoy convencido de que usted gobierna con la visión clara de ver un mejor país y conseguir que Estados Unidos pueda seguir siendo la primera potencia del mundo. Como inmigrante de primera generación, el sólo hecho de haberlo escuchado anoche, me hace apostar aún con más confianza a este país y sus oportunidades. Me quedó rondando esa frase en la que dijo que si alguien tiene alguna mejor idea para resolver el tema de la salud o cualquier otro, que se lo deje saber. Bueno, hoy, un inmigrante de origen latino, que tiene el orgullo de poder decir que ha cumplido en muchos aspectos el Sueño Americano, y se siente tan americano como uno nacido en esta tierra, le sugerirá una propuesta para mejorar prácticamente y de manera inmediata aspectos claves de la economía de este gran país.
A manera de antecedentes, le informo que hace unos cinco años comencé con una meta y propuesta de lograr conseguir mejorar la posición de la baja situación económica de los latinos en este país, y es posible que, indirectamente, esta carta ayude a cumplir esa meta.
Desde el año 1997 trabajo en el negocio hipotecario y en el año 2003 fundé mi propia empresa en la que tratan de trabajar más de 50 agentes. Al mismo tiempo, tengo otra empresa de inversiones en propiedades. Le estoy hablando con la confianza que solamente brindan los conocimientos prácticos adquiridos sobre los temas que fueron responsables de la crisis que vivimos hoy. Estas ideas no han nacido por estar sentado en un elegante escritorio en Wall Street, sino por lidiar todos los días, como usted dice, con Main Street. Al mismo tiempo, con esfuerzo y trabajo, me he ganado la confianza de mucha gente y tengo el privilegio de fungir como asesor financiero de muchos hispanos. Participo en programas de comentarios de radio y televisión en español, y gozo de un público radioescucha, televidente y lector en algunos medios locales e internacionales en el mismo idioma.
Desde que comenzó esta crisis, y el desempleo llegó al 6%, comencé a comentar y a predecir que el desempleo llegaría al 10%, que las ejecuciones hipotecarias aumentarían rápidamente y que ninguna de las medidas tomadas por el gobierno daría resultado. Luego sostuve entrevistas llevando sugerencias precisas a personal de HUD y de Fannie Mae, pero nunca fueron escuchadas y entiendo que es porque esa gente, entre otras razones, no tenía la autoridad para cambiar reglamentaciones o procedimientos existentes. En resumidas palabras, intenté dialogar con el gobierno, hacer propuestas claras y rápidas y no llegué a ningún lado.
Por fines de brevedad y respeto a su tiempo, me atrevo a darle sólo dos de mis ideas para ayudar a resolver esta crisis.
1. A pesar de que perdí gran parte de mis ahorros con acciones de FNM y FRE, (Fannie Mae y Freddie Mac) y soy el crítico número uno de estas dos entidades, que considero parcialmente responsables de esta crisis, tengo que ser objetivo, y estoy convencido que debemos ayudarlos a que comiencen a otorgar préstamos sin verificación de empleo, pero con verificación de fondos, a lo que se conoce en el negocio hipotecario como préstamos SIVA (stated income & verified assets). Permítame explicarle.
Los errores de éstas y otras entidades fueron muchos, pero en resumen, como usted sabe, prestaban hasta el 100% del valor de la propiedad sin pedirle nada al comprador. Luego, también prestaban por montos que sumaban el 95%, o el 90% del valor de las propiedades con las mismas condiciones. Se sabía que los precios estaban sobrevaluados y que al momento de un ajuste, la gente debería más del valor de la propiedad y esas hipotecas se convertirían en tóxicas. Todos sabemos que esos préstamos fueron un exceso y un extremo. Hoy se fueron al otro extremo, al no prestar ni siquiera el 70% del valor REAL de una propiedad. Solución: ¿Por qué no prestarle los fondos necesarios a estas dos entidades para que comiencen a comprar hipotecas que los bancos podrían dar a compradores que puedan demostrar que tienen el 25 ó 30% de ahorros para comprar una vivienda para uso personal o inversión? No veo los riesgos y trato que alguien me los explique, pero no sucede. Hoy los precios son reales y si alguien tiene la capacidad de ahorro suficiente para aportar un 25 ó 30% de depósito inicial, bajo cualquier punto de vista, es un comprador calificado que no debería dejar pasar esa oportunidad. Ejemplo: Una propiedad que costaba en el año 2006 $300,000.00 y hoy vale $150,000.00, si el banco le presta $105,000.00 a un comprador y éste no paga, ¿cuánto perdería el banco? La respuesta es NADA o muy poco en comparación con todo el trabajo y dinero que generarán estas hipotecas. Sólo esta idea traería millones de nuevos empleos y mucho más consumo. Mis 50 empleados dejarían de TRATAR de trabajar y comenzarían realmente a trabajar, y así sucesivamente en todos los demás rubros que vienen asociados a la vivienda, que prácticamente afecta a todos. Los beneficios serían tantos que son imposibles de mencionar aquí.
El argumento que algunos de sus asesores seguramente defenderían es que esta idea no sirve, porque las propiedades seguirán bajando de valor. A ellos les explico que al conseguir que haya más demanda real, habrá menos ejecuciones hipotecarias, y se estabilizará el precio de las propiedades. Varios empleados de FNM y FRE con quienes tuve la oportunidad de hablar, coincidieron que no harán préstamos de este tipo hasta que los precios no se estabilicen, y yo agoto mis energías en explicarles que esto es el caso del huevo y la gallina. ¿Quién es primero? Sr. Presidente, los precios no se estabilizarán hasta que la banca comience a dar créditos de nuevo. Sigo sosteniendo que hoy es más riesgoso para el gobierno garantizar préstamos FHA, en donde el comprador aporta sólo el 3% del valor de la propiedad, que los préstamos sin verificación de empleo, pero con un aporte del 25 al 30% de depósito.
La segunda idea toca el trillado tema de la Reforma Migratoria y es la siguiente: ¿Por qué no abrir una nueva visa para inmigrantes que quieran vivir en este país? Digamos, ofrecer 500,000 visas a personas que inviertan en una propiedad en EE.UU. y atraer dinero y talento nuevo. El país tiene la estructura necesaria para recibir a millones de personas. ¿Por qué no traer a medio millón, que ocupen esas casas que hoy están vacías? Esa demanda ayudará no sólo a detener la caída de los precios, sino que hará que los precios comiencen de nuevo a subir por la simple ley de la oferta y demanda, además de las nuevas fuentes de trabajo que esto implica, el consumo y pago de impuestos de estas personas. Por ejemplo, sin ir muy lejos, sabemos de cantidad de personas que conforman listas en espera para poder emigrar a Estados Unidos y que son originarios de países con cuotas obsoletas y copadas que cumplirían con estos requisitos de mi propuesta y más. Gente con suficiente poder adquisitivo que firmarían mañana mismo la compra de un bien inmueble, si dicha ley existiese y tuvieran cabida por esa vía. Estoy seguro de que usted tiene suficientes argumentos en carpeta para ver el aspecto positivo de atraer talento y capital extranjero aunado al sector de inversiones en la vivienda. Todos conocemos a familias que han emigrado a países en nuestro continente como Panamá u otros, huyendo de naciones sin futuro, sin libertad de expresión, sin seguridad, y se han establecido con éxito por la facilidad de conseguir la residencia sin tantas trabas legales como las que existen hoy en Estados Unidos.
Dichas ideas, otorgar hipotecas SIVA y visas a extranjeros calificados, se complementan y contribuyen a resolver aspectos reales de la crisis más importante que vivimos en la actualidad. Valga la redundancia, me refiero al desempleo y a la necesidad de una reforma migratoria integral para responder a necesidades actuales y a nuestra economía.
Por último, desde mi perspectiva, le comento otra opción, y le digo que los treinta mil millones de dólares que usted desea disponer para las pequeñas empresas, deberían destinarse a los mencionados préstamos hipotecarios. Yo tengo varias pequeñas empresas y le puedo decir que no necesito más capital, porque no hay nada en lo que pueda invertir que haga que mis agentes produzcan más si no se cambian las reglas y los bancos no prestan bajo condiciones realistas. Pienso que lo mismo sucede con la mayoría de los rubros. Tal vez lo único que conseguirá con esos préstamos es extender unos meses el cierre de algunas empresas, lo cual no reditúa y resulta en dinero mal gastado. Creo que se debe invertir el dinero para producir más riqueza, y no para subsistir.
En el mar de sugerencias y largas propuestas de gente con o sin intereses políticos, le he planteado mi modesto resumen de dos ideas sencillas, pero muy pragmáticas. Su informe presidencial claro y sin tapujos, me motivó a hacer esto, y no solamente agradezco el honor de su atención a esta carta abierta, sino que honestamente espero que su equipo asesor pueda considerar estos conceptos. Sr. Presidente, no me cabe duda que su liderazgo refleja la capacidad, humildad e interés reales de ver a cada ciudadano vivir mejor cada día.
Usted dijo, “I do not quit”. Yo tampoco, Sr. Presidente.
Con gran afecto y sincera admiración,
Respetuosamente,
Daniel Rutois
Ciudadano estadounidense por elección
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